
El mes de enero se ha saldado con un 8,11% en el Ibex-35 y una sensación de indefinición total entre los inversores y analistas. El índice quedó en 8.450,40 puntos después de recuperar un 3,40% en la semana.
El mercado carece de la solidez necesaria para atraer compradores finales, es decir, aquellos inversores que mantienen sus posiciones a medio o largo plazo, y por ello la volatilidad y los vaivenes siguen siendo la tónica dominante en los mercados de renta variable.
La semana pasada los inversores han hecho frente a la publicación de resultados por parte de un buen número de sociedades, entre ellas la banca española. El balance ha sido positivo, si se compara con el de otros países, pero sólo regular para lo que el sector acostumbraba en los últimos años. Junto con los resultados empresariales, han llegado multitud de anuncios de despidos, que por sí mismos, aseguran un descenso del consumo a corto y medio plazo, pues cada empresa despide a los clientes de las demás para tratar de salvar las cuentas.
Además, los indicadores económicos tampoco han aportado nada nuevo a la sensación de crisis total que se vive. Todos los datos económicos conocidos en estos días se referían a los últimos meses del pasado ejercicio, razón por la cual su actuación sido puntual, pero han confirmado la velocidad del deterioro del deterioro pero sin resolver ninguna de las incógnitas planteadas.
Los análisis de las distintas agencias y sus recomendaciones únicamente se limitan a ofrecer un abanico de posibilidades, pero sin inclinarse por ninguna de ellas, aunque en general no se imponen los criterios más pesimistas. Como comentamos en el anterior informe, la posibilidad de volver a los mínimos del octubre pasado, que estuvieron al alcance de la mano nuevamente en este mes de enero y romperlos hacia abajo no es la más probable en estos momentos pero también es cierto que los resultados empresariales publicados hasta ahora van a ser mejores que los de los próximos meses...
Hasta que las medidas de rescate no se empiecen a reflejar en las encuestas de sentimiento de los agentes (IFO, ZEW,...) de manera clara, no ayudará a la formación de mínimos constructivos a los mercados de renta variable.
Recomendación por el momento, es la de mantenerse al margen de esta formación de mínimos y, sobre todo, no correr detrás de los rebotes mientras no se vean señales positivas desde:
(i) el mercado inmobiliario de EEUU
(ii) el proceso de desapalancamiento del sistema financiero (el contador de pérdidas ya supera el billón de euros y no hay evidencias de una relajación en las condiciones de financiación) y
(iii) el ciclo de beneficios empresariales en un entorno desinflacionista (los profit warning y recortes de dividendos continúan aflorando).